El gobierno colombiano informó que sus equipos de emergencia están desplegados y pidió priorizar ayuda humanitaria y económica para atender a los damnificados.
El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia dejó al menos 224 personas fallecidas y cerca de 3 mil heridas, mientras continúan las labores de rescate y remoción de escombros en las zonas más afectadas.
El gobierno de Abelardo de la Espriella decretó la emergencia social y económica para atender la tragedia, que también provocó graves daños materiales y el colapso de vías que han complicado la llegada de ayuda.
Cali y Pereira concentran algunos de los mayores esfuerzos de rescate, con decenas de personas aún desaparecidas. En el departamento del Chocó, habitantes de municipios como El Cairo y San José del Palmar reportaron graves afectaciones.
En medio de la emergencia surgió preocupación por la coordinación de las labores de auxilio. El presidente colombiano aseguró que su gobierno trabaja para atender a las víctimas y anunció subsidios de renta para quienes perdieron sus viviendas, además de apoyos para el pago de servicios públicos durante al menos tres meses.
Respecto a la ayuda internacional, el gobierno colombiano señaló inicialmente que no requería el envío de equipos de rescate o personal extranjero, debido a que sus propios cuerpos de emergencia ya se encontraban desplegados. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó que Colombia había solicitado de momento principalmente apoyo económico.
Sin embargo, posteriormente la Cancillería colombiana agradeció las muestras de solidaridad internacional y precisó que se habían solicitado hospitales de campaña, alimentos, artículos de higiene, insumos para agua y saneamiento, kits de cocina y otros productos básicos. También anunció la llegada de los primeros vuelos de ayuda humanitaria.
Estados Unidos informó una donación de 15 millones de dólares para apoyar a los damnificados, mientras que Rusia y España también expresaron su solidaridad con el pueblo colombiano.
